martes, 26 de agosto de 2008

23:46 Hrs.

...Y la ultima gota de lluvia cayó sobre la ventana de Gilbert. Él se levantó, secó su ojo sin deshacer el maquillaje. El dia estaba nublado por los recuerdos de su amado, el tiempo no pasaba. Los dias se hacian la misma luna. Gilbert siempre tuvo claro que su posesión mas preciada estaba o estuvo en su interior. De pronto la desesperacion lo inundó, queria tener quince años otra vez, pero volvió a la realidad y se vio de pié en un salon con un pequeño alfiler enterrado en su muñeca y la sangre bajando por los dedos. Solo una vela encendida y la tenue luz de un cigarrillo iluminaba parte de su rostro. ¿loco? si un poco, ¿enamorado? define amor, ¿triste? porsupuesto, mi cigarro acaba de terminarse, ¿vivo? en este momento podria llegar a dudarlo... En fin, el mismo autointerrogatorio cada vez que caía en ese estado.Su olor, su mirada, sus risas y lamentos. El dia y la noche, el agua y el aceite, el frio y el calor, todo era tan diferente entre los dos. Gilbert no era mas que una utopia personificada. No paraba de vagar por sus pensamientos. Claro estaba que Gilbert amaba a Eduard, Y nada podia hacer contra eso, sería como atentar contra si mismo, y de eso ya estaba cansado.Gilbert se repetia una y otra vez, de pié junto al candelabro tratando de contener sus emociones, "supongamos que jamas apareciste, supongamos que jamas te ví sonreir y mucho menos caer herido. Supongamos que sin tí estoy bien. Veamos, ¿que tengo? Un vacio, creeme , el vacio me pesa mas que lo que siento por tí"....Y la primera gota de lluvia del amanecer cayó, la normalidad era inminente, el cielo color lila entraba por las ventanas y Gilbert dificilmente podía recordar a Eduard. Gilbert solo besó a su esposa y cerró los ojos.

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