martes, 2 de septiembre de 2008

Merced con Lastarria


El Instinto natural de hacer de lo incorrecto una orgía cotidiana. La filosofía normal de saber que la caricia de su mano está prohibida por una vieja ley terrestre. Su pierna comienza a subir por la de su acompañante.

Están sentados en el bar del Crowne Plaza, se ven desde lejos. Se miran y comienzan a sentir su propia conexión. Un Gin Tónica mas tarde el calor se hace presente. Es una de esas tibias noches de verano. Hay niebla afuera, y el jazz suena a lo lejos. Su vestido rojo pasión se mueve, sin arrugarse. Sus joyas brillan y sus tacones suenan al compás de un vodka y tres cigarrillos mentolados. "Otra noche mas de soledad". Suele pensar eso, al escuchar Careless Whisper en el bar del hotel.

De pronto se encuentra en plaza Baquedano, sola. Corre y se escabulle en el parque Forestal. La presión en su pecho la hace sentir excitada. La niebla es calida. Se siente sola en la ciudad (claro y, ¡Como no! A estas horas en la calle jovencita) Los tacones son veloces y en diez minutos la dejan en calle Merced, frente a Lastarria, sino estuviera sola habría aceptado la tentadora oferta del restobar Les Assassins. Pero la presión en su pecho la obliga a correr otra vez. Su vestido rojo ahora esta arrugado. Sofocada pasa rápido por Lastarria, aún escucha el jazz en medio de la noche. Su peinado se mantiene intacto. Antes de llegar al Santa Lucia tiene su mágico encuentro. La presión poco a poco va desapareciendo.
Ante sus ojos: Una mujer de labios rojos y traje verde. Que la mira frente a frente y a los ojos. Perplejas, se observan. Sin hablar su excitación crece; se toman de la mano (sudorosa) y la presión existe otra vez en ambas. Comienzan a correr juntas bajo un cielo ahora despejado. Vuelven frente al Les Assassins y llegan en tacones hasta el Bellas Artes.
De lejos las veo correr juntas de noche. (Cuando espero encontrar también yo a alguien que me entienda en esas noches cuando nada me satisface). En noches como la de hoy. Perfectas para correr por una ciudad que se creía desolada.
Es temprano y ella esta sola en la suite del Crowne Plaza, sola y creyendo que corre en tacones. Pero ¿como podría hacerlo?, si su día es estar condenada a un trono con ruedas.

1 comentario:

heelsrouge dijo...

me encanta lo que escribe y yo la copiona tmbn me ice uno es que igual tengo miles de ideas en la cabeza que me gustaria escribir te amo lo juro